¿Por qué algunos niños tienen piojos una y otra vez?
Hay una frase que muchos padres y madres repiten cada verano: "No lo entiendo. Hace unas semanas eliminamos los piojos y ahora vuelven a aparecer."
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Llega el verano. Piscina, playa, campamentos, excursiones… y una duda que aparece cada año entre padres y madres:
¿Es más fácil contagiarse de piojos en la piscina?
La respuesta corta es: no exactamente.
Aunque muchas personas asocian el verano y las piscinas con un mayor riesgo de piojos, la realidad es algo diferente. Vamos a ver qué hay de cierto y qué no.
Sí. Los piojos pueden sobrevivir durante un tiempo bajo el agua.
De hecho, tienen la capacidad de aferrarse con fuerza al cabello, por lo que no se desprenden fácilmente al nadar ni al lavarse el pelo.
Esto significa que el agua de la piscina no elimina los piojos y tampoco actúa como tratamiento.
No directamente.
Los piojos no nadan de una persona a otra. Tampoco saltan ni vuelan. De hecho, son capaces de permanecer adheridos al cabello incluso bajo el agua durante varias horas gracias a las pequeñas estructuras en forma de gancho con las que se sujetan al pelo. Por eso, el contagio sigue produciéndose principalmente por el contacto directo entre cabezas.
Por eso, el verdadero riesgo no suele estar dentro del agua, sino en todo lo que ocurre alrededor:
En otras palabras, no es la piscina la que favorece el contagio, sino el contacto cercano que suele acompañarla.
Es una de las creencias más extendidas del verano.
Sin embargo, el cloro de las piscinas no elimina los piojos ni las liendres de forma eficaz.
Aunque pueda afectar a algunos microorganismos, los piojos están preparados para resistir temporalmente estas condiciones y permanecer sujetos al cabello.
Por tanto, nadar en una piscina con cloro no evita una infestación ni sustituye un tratamiento adecuado.
La respuesta es sí, aunque no necesariamente por la piscina.
Durante las vacaciones aumentan las situaciones de convivencia: campamentos, colonias, actividades deportivas, viajes o reuniones familiares.
Cuanto más contacto cercano existe entre niños, más oportunidades tienen los piojos para pasar de una cabeza a otra.
Por eso los meses de verano siguen siendo una época en la que conviene mantenerse atentos.
No se trata de vivir preocupado durante las vacaciones ni de evitar actividades.
Algunos hábitos sencillos pueden ayudar:
Si no tienes claro cómo hacer una revisión correctamente, puedes consultar nuestra guía sobre cómo revisar la cabeza de tu hijo correctamente (sin dramas ni sustos).
Lo primero es mantener la calma.
A veces, cuando aparecen los primeros casos, surgen rápidamente remedios caseros y consejos de todo tipo. Sin embargo, no todos tienen evidencia científica detrás.
Si quieres saber qué opciones han demostrado realmente su eficacia y cuáles no, te recomendamos leer nuestro artículo sobre remedios caseros vs. prevención real: qué funciona de verdad contra los piojos.
Hoy en día, muchos tratamientos actúan mediante mecanismos físicos, como la dimeticona, utilizada en productos como Neositrín®, que eliminan piojos y liendres sin recurrir a insecticidas.